Testimonios prostitutas prostitutas en mexico

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Cuando le explico que solo quiero platicar, se molesta: Apenas si dice su nombre. A pesar de todo, me agrada iniciar mi tour en estas calles. Incluso Diego Rivera pintó a una elegante ahuiani en uno de sus murales de Palacio Nacional. Ya para la época colonial, sobre Mesones se instalaron los primeros prostíbulos oficiales de la Ciudad de México, con lo que nos dejan en claro que desde hace siglos este es su territorio. La esquina de San Pablo y Topacio poco a poco ha sido conquistada por una veintena de lozanos rostros veinteañeros que trabajan en los hoteles San Marcos calle Mesones y Necaxa afuera del Metro Merced.

Aunque no quiere que se entere su padrote porque la podría golpear. Eli es pequeñita y de rostro redondo. Por su hablar levemente entrecortado entendí que el castellano no era su lengua materna. Por cada cliente que la contrata tiene que caminar alrededor de metros hasta el Necaxa.

Trabajaba como empleada doméstica en Tuxtla Gutiérrez de seis de la mañana a cuatro de la tarde, por lo que ganaba pesos semanales. A su padrote lo conoció en su día de descanso en el parque.

Así comenzó su noviazgo y a los pocos días la invitó al cuarto que rentaba. Después se la llevó a Tenancingo, Tlaxcala, donde conoció a su nueva familia. Una familia de prosapia en la profesión: Entré con Jessi, quien no dejaba de mensajear por WhatsApp.

Es lo que muchas hacen, teclean incesantemente su celular, mientras informan: Cuando entramos al hotel alcancé a ver la foto del fondo de pantalla de su celular. Lo afirmó en tono efusivo y agregó: Y me mostró las fotos de Kevin, de cinco años de edad.

En esa ciudad conoció a su padrote, quien le prometió casamiento pero en cambio la llevó a San Luis Potosí donde la obligó a prostituirse. Un año después de irse con su padrote, Jessi resultó embarazada y a los seis meses del nacimiento de Kevin, su padrote se lo quitó y lo dejó al cuidado de sus abuelos paternos.

Jessi y su proxeneta mantuvieron su peregrinar por las zonas rojas de provincia. En ese transcurrir tiene un embarazo que llega a su término, y después otro que, por sufrir de una enfermedad venérea, termina en aborto. Nació en Guadalajara y cuenta con 17 años. Abandona su hogar por maltrato y porque es obligada a trabajar desde los 13 años, edad que se inicia en la prostitución.

Con él, ella se siente bien, se siente querida, pero con el tiempo tiene conflictos. Le tienen que practicar un legrado y, por esa intervención, queda estéril. Esta vivencia le impacta mucho y decide emigrar a la ciudad de México, donde regresa a la prostitución. Se vuelve adicta a la droga. La zona donde se mueve es Garibaldi. La mafia de ese lugar la obliga a venderse a cambio de drogas, no de dinero. Desde los 16 años ha ingresado a varias instituciones, sin lograr alejarse de la droga y la prostitución.

Su mayor deseo es morirse: Erika es originaria de la ciudad de México. Actualmente tiene 15 años. No conoció a sus padres, fue atendida por su abuela, pero a la edad de 12 años tuvo que salir a buscar trabajo por las precarias condiciones en que vivían.

Encuentra trabajo en la Central Camionera del Norte y es ahí donde conoce a su grupo de menores callejeros con quienes se identifica. Regresa cada vez menos a la casa de su abuela. Deja el trabajo y empieza a pedir dinero en la misma central.

Empieza a consumir drogas y a tener una fuerte adicción a éstas. De esta manera Erika se va iniciando en la prostitución. Después, una amiga la invita a trabajar en un bar, donde se dedica a fichar y a prostituirse por espacio de un año. Por las condiciones en que labora, sufre de una infección venérea y decide dejar el lugar. Esta situación la lleva a buscar ayuda en diversas instituciones.

Pilar es originaria de Oaxaca y tiene 14 años. A la edad de 12 años sale de su pueblo sin saber que salía de él. Al llegar a la ciudad de México trabaja como vendedora ambulante. Tiempo después conoce a una señora, quien la vende a un prostíbulo. La primera relación sexual la deja muy lastimada y traumatizada. Pilar casi no habla, no puede expresarse, sólo mira y llora, se le nota muy asustada, a pesar de que esa experiencia la tuvo hace dos años.

Originaria de Veracruz y de 17 años. Ella es negra y debido a su color el padre la rechazó. Nunca la reconoció como su hija, y constantemente la corre de la casa. Escapa a la edad de 13 años, aprovechando el paso de una feria, a cuyo grupo se incorpora. En el sureste conoce otra menor, decide abandonar la feria, y ambas regresan a Veracruz.

En el puerto, se meten a un bar a trabajar, donde bailan, pero son expulsadas por el dueño, por ser menores de edad. Al no tener a dónde ir, empiezan a vivir en la calle y a drogarse. Después llegan al Distrito Federal, donde no conocen a nadie.

Una señora las recoge y las lleva a su casa, pero con el tiempo tienen problemas con ella, porque el esposo de ésta trata de abusar de ambas. Nuevamente en la calle, se contactan con otras menores; para sobrevivir, ocasionalmente se prostituyen. Yesenia queda embarazada a los 15 años y se practica un aborto que casi le cuesta la vida por las condiciones en que se realiza.

Lo invirtió en ropa y drogas. Mario le regresaba un par de billetes a la oaxaqueña para que cumpliera con sus deberes. Cuando quedó embarazada, el proxeneta cortejó a otra sexoservidora, la misma adolescente que lo recibió el día que llegó a La Merced.

Después, cuando se volvió una carga, Mario despachó a la primera. Los problemas en la cuartería comenzaron cuando Virgilio se percató de los negocios secretos de Mario y le exigió una tajada. Las sexoservidoras también le dieron la espalda. Estaban furiosas porque había hecho a un lado a su novia embarazada.

Ese mismo día lo acusaron con Doña Coco, quien terminó por echarlo. Acostumbrado a recibir dinero de varias manos, comenzó a salir con otra joven sexoservidora: Mario se había vuelto adicto a la cocaína.

La situación se volvió insostenible. Ya ni siquiera se molestaba en tirarle una o dos frases bonitas de vez en cuando: Meses después, la mujer escapó. Mario buscó un reemplazo pero su mala reputación lo precedía. Ninguna trabajadora quería tenerlo cerca. La solución, concluyó entonces, era secuestrar a alguna y padrotearla, aunque fuera a la fuerza.

Luego de algunos días, encontró a su nueva víctima. Aprendió sus horarios y costumbres. Seria y trabajadora, era ideal para convertirse en su nueva novia. Ante la urgencia de una nueva fuente de ingresos, Mario tomó valor y se paró frente a la mujer, a unos pasos de la entrada de las cuarterías. La tomó de la cintura, la levantó sobre su hombro y se echó a correr. La sexoservidora gritó, pataleó, pidió auxilio, pero nadie quería problemas con Mario.

Ingresaron a la iglesia Santa Cruz y Soledad, a un par de calles de Limón. Estuvimos ahí unas tres horas, hasta que accedió. Era el año Una mujer no bastaba y Mario conquistó a otras sexoservidoras. Les regaló flores, las invitó a cenar. El negocio familiar nació poco tiempo después, cuando una jovencita llamada Lourdes se enamoró de Fredy, el hermano menor de Mario.

Eran vecinos del mismo barrio y Mario, atento, le propuso trabajar en La Merced. Lourdes se negó pero el mismo Mario no esperaba una respuesta positiva. Tenía un plan b. Como a Fredy no le gustaba Lourdes, le dijo: Ella aceptó de inmediato la propuesta de vivir con Fredy y se mudaron a casa de Mario. Días después, el padrote insistió de nuevo pero la joven volvió a rehusarse. Luego le contó a Lourdes que la policía se había llevado a Fredy al reclusorio. Era una joven ingenua, dice Mario.

Y entonces le recordó su propuesta de trabajo. Aunque se resistió al principio, un par de horas después aceptó. Los primeros días, entregaba pesos. Quería ver a Fredy. Convencida de que su novio estaba en prisión, la joven se esmeró. Dos meses después reunía mil pesos diarios. Mario sobornó a personas del reclusorio Oriente para fingir una visita.

Todo se trataba de dinero". Fredy fue citado en el lugar. Abrazó fuerte a Lourdes. Fredy volvió a la casa días después y pidió a Lourdes continuar con su trabajo en La Merced. En ocasiones, la joven juntaba hasta 5 mil pesos en un día.

Fastidiada, anunció a Mario: Tiempo después, Lourdes informó a Mario que una muchacha quería trabajar en La Merced. Se llamaba Teresa, tenía problemas en su casa.

Después contraté a un chofer para que las llevara al trabajo y las trajera de regreso a mi casa. Vivíamos en Neza", cuenta Mario. Un par de semanas después, Lourdes lo contactó con otra adolescente.

Al día recibía unos 10 mil pesos". Mario enamoraba y padroteaba a otras muchachas cuando tenía oportunidad. Si otros padrotes les exigían una tarifa y las golpeaban, yo hacía lo contario: Instruía a sus hermanos: Enrique también se incorporó a la banda.

Pasaba por las mujeres en la mañana y las llevaba a La Merced. En la tarde paseaba con su esposa y en la noche las recogía. Otro empleado se encargaba de vigilarlas durante el día. La farsa entre Lourdes y Fredy continuaba. Ella, dice Mario, aprendió, como él, a ser astuta, con tal de complacer a su hermano. Cuando pasaban los clientes, les arrebataba alguna pertenencia: Teresa también contribuyó al negocio. Anunció que dos jóvenes de su pueblo —en Actopan, Hidalgo— querían trabajar en La Merced, hartas de la pobreza y los problemas familiares.

Mario, feliz, se compró un automóvil y comenzó a salir con Laura, una funcionaria del Seguro Social que estaba al tanto de sus negocios y vivía en la colonia Morelos. Después de las nueve de la noche, empleados y sexoservidoras pasaban a recogerlo a casa de su nueva mujer y frente a ella le entregaban los fajos de billetes. Cuando Mario se despedía, Laura reclamaba:. Cuando estaban por dar vuelta en la calle Manzanares, notaron que una camioneta obstruía el camino.

Había una buena cantidad de policías en la calle. No sería la primera vez que la librara. Era el 6 de julio de Meses antes, Mario había llevado su negocio a la cima. La banda de hermanos disponía en todo momento de al menos cinco o seis mujeres.

Se encargaba de conseguir identificaciones falsas para las menores de edad y su territorio se había expandido a las calles Manzanares, Limón, San Pablo, el callejón de Zavala y la avenida Circunvalación. Mario aceptó de inmediato. La familia vivía ahora en la Morelos, en una casa de un piso. El jueves por la mañana, Brenda, curiosa, preguntó: Mario, molesto, la reprendió: Volteó a ver su hermano y le dijo: Un par de horas después, sus hermanos regresaron con malas noticias: Para justificar sus días de ausencia en casa, Brenda afirmó que Mario la secuestró y violó.

También lo acusó de prostituir a mujeres. Cuando el policía realizó la pregunta, Mario vio llegar a Esperanza y a sus hermanos, esposados. Al llegar a buscarlo a la delegación, Brenda los acusó de ser cómplices. Ya retirada de la prostitución, se había mudado también a la Morelos, a un departamento cercano.

Después de entregar a Mario las ganancias del día, las sexoservidoras cenaban los alimentos que Esperanza preparaba. Si mis hermanas hubieran crecido a mi lado, imagino que las habría prostituido", indica Mario.

Cuando se efectuó el operativo, ellas tenían 12 y 14 años y fueron albergadas en un DIF. Los hermanos fueron trasladados al reclusorio Oriente. A Mario lo acusaron de seis delitos: Una prueba de polígrafo determinó que Brenda no decía la verdad por completo. A Mario le restaron los primeros tres delitos. Las autoridades encontraron sólo a dos de las chicas padroteadas, ambas menores de edad. Mario había utilizado la misma fórmula con ellas: En el interrogatorio, una declaró: Al confrontarlas, descubrieron que prostituía a ambas y denunciaron.

La sentencia por lenocinio fue de año y medio. A esa cifra se agregaron las condenas por los dos delitos restantes. El delito de corrupción de menores procedió porque Mario convenció a Fredy, adolescente entonces, de prostituir a la joven con la que vivía, menor también. Fredy admitió que su hermano mayor lo introdujo al negocio y recibió una condena de tres años y medios en un tutelar de menores. Al salir, se alejó de su familia. No a todas enamoraba—, dice Mario y cambia el tema—, a veces las amenazaba, otras las convencía.

Fueron casi cuatro años. Alguien le dijo una vez: Y él siguió el consejo. Si una se iba, me sentía un poco triste y se me pasaba cuando llegaba otra. Pero al recibir los miles de pesos en las noches, se olvidaba de todo.

El perdón es para mí. Pude saldar cuentas conmigo. Ante la sociedad pagué, no le debo a nadie", indica, con la misma voz relajada del principio. Sabe que si otras mujeres lo hubieran denunciado, la condena habría sido mucho mayor. Hoy, las sentencias son enormes", explica, con cierto tono de alivio. Mario alegó tortura y apeló el veredicto. Las modificaciones a la ley de corrupción de menores disminuyeron el fallo.

El delito de trata de blancas se derogó y cambió a trata de personas. Como fueron sentenciados por el primero, la condena final fue de 11 años 11 meses. Los cuatro salieron del reclusorio casi al mismo tiempo, hace un año. Casi tres horas después de nuestro encuentro, los faroles del Jardín San Pablo se encienden. Algunas personas charlan a nuestro alrededor. En aquel entonces, necesitabas conocer al amigo del amigo del amigo. Era preciso preguntar, ser muy astuto.

Mira, ahora me siento en paz, leo la Biblia. Lo que debo hacer es no regresar. Para no abundar en el tema, Mario respondió: Puedes leer la nota original en.

Mario cumplió su condena hace un año. Hoy cuenta su versión: Creció en una apartada comunidad de la sierra de Oaxaca a la que se accede sólo caminando. Su hermana se encargó de criarla desde los tres años, cuando la madre murió. La levantaba de madrugada para que pusiera el nixtamal y cuidara al resto de los niños. Estudió hasta segundo de primaria porque le decían que no valía la pena gastar en su educación ni en su vestido; toda la niñez la pasó descalza.

Se volvió una niña rebelde, lo que intensificó castigos y golpes. Hasta que huyó con dos de sus primas. Hicieron tres días de camino hasta la capital oaxaqueña. Los trabajos no le duraban porque era muy chica y desconocía las labores domésticas de las ciudades.

Fue sirvienta en varias casas, en ocasiones sin recibir salario, hasta que la trajeron al DF. Obtenía veintitantos pesos al día. A los 23 años conoció a un muchacho y se embarazó. Pasó hambres entonces, reconoce. Un día una amiga puso una cantina cerca de una zona militar, donde fue mesera. Vivía en el local con su hijo. Las sexoservidoras que trabajaban allí le sugirieron que se dedicara a ese oficio y se fue haciendo a la idea. Nunca había visto tanto dinero junto y empecé a tomar. El que sufrió fue mi hijo porque lo descuidé.

Una de sus compañeras la regañó y le explicó sus obligaciones maternales, y se enmendó. Al poco tiempo un joven le habló bonito, le dijo que la iba a ayudar, y empezaron a vivir juntos. Acuciada por las deudas, un día que tenía que pagar la renta aceptó irse con un taxista que no le atraía. En el camino me di cuenta de mi error, porque el hombre sacó un cuchillo y me dijo: En ese tiempo habían asesinado a varias muchachas, así que acepté hacer todo lo que quiso.

Por lo menos seguí viva. Como me quitó todo el dinero que traía me puse a trabajar de inmediato. Gracias a Dios me fue bien, unos chavos me llevaron a su casa y me dieron buena lana, pero no sabe cómo sufrí Como la tratan a una como animal se bloquea. Tarda mucho para que una vuelva a sentir, aunque sea con su pareja. Aun cuando relata una vida de malos tratos no hay rastros de amargura en su voz. Tiene la mirada de aquellos que siguen confiando en los seres humanos.

Fuimos 11 hermanos, cinco murieron y sólo seis quedamos", se presenta. Desde pequeñas a ella y a su hermana se les encomendó la mayor parte de las labores de la casa, entre ellas el cuidado de sus hermanos. Rendida, se durmió y cuando despertó el bebé estaba muerto. La madre la culpó y a partir de ese momento su vida se transformó en un callejón sin salida.

Un día una señora me invitó a trabajar a Puebla de sirvienta y acepté, pero nunca vi el dinero. Regresé a mi casa un tiempo, pero a los 13 me vine al DF a cuidar al hijo de un primo.

Poco después me dijo que tenía que ponerme a trabajar porque a él lo habían despedido. Me llevó con una muchacha que me trajo aquí al centro y me dijo en qué iba a trabajar. El chavo me daba unas golpizas de aquellas, y lo que ganaba me lo quitaba. Se enojó y me ayudó a deshacerme de aquel hombre.

Empecé a hacer una vida sola en un cuarto de hotel, pero por lo menos ya nadie me maltrataba y lo que ganaba era para mí. Un año después se juntó con el padre de sus dos hijos. Lejos de recibir apoyo regresó a los malos tratos.

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